Estado español Triunfo de la izquierda y golpe al corazón del régimen

Elecciones en el Estado español
Triunfo de la izquierda y golpe al corazón del régimen
Israel Dutra y Pedro Fuentes

La elección del día 24 de Mayo de carácter municipal y autonómico provocó un terremoto. Los resultados conmovieron al Estado español y todos observan estas elecciones con los ojos puesyos en los cambios que se están ocurriendo en Europa. En ellas hay dos aspectos combinados: un golpe en el corazón del Partido Popular (partido de la derecha tradicional que gobierna España con Rajoy) y la irrupción victoriosa de candidaturas de la “unidad popular”, impulsionadas por Podemos, movimientos sociales y otras fuerzas políticas nacidas a partir del proceso de los “indignados”.

Las elecciones fueron realizadas en 9000 municipios del Estado español y en 13 comunidades autónomas (lo que correspondería a los estados brasileños o provincias argentinas). Las Comunidades del País Vasco, Galicia, Andalucía y Cataluña no realizaron elecciones en esta fecha. También se votó para las cámaras de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, de las islas Canarias y las Baleares.

El principal hecho de la noche del domingo fue la derrota del PP. El golpe en el partido de Rajoy fue enorme. Gobernando hace cuatro años, sumergidos en escándalos de corrupción y divisiones internas, el PP sufrió un voto castigo nacional, perdiendo intendencias estratégicas y 2,5 millones de votos. A pesar de conservar el puesto de primera fuerza electoral, cayó 11 puntos porcentuales. La derrota del PP es también la derrota del Régimen de conjunto, conectado con el bipartidismo, conformado con el PSOE, con quien comparte la alternancia de poder desde 1978.

Las urnas del 24-M cuestionaron el bipartidismo de la “Casta” política que sustenta el Régimen de transición adoptado con la muerte de Franco que legitimó la monarquía con el Pacto de Moncloa (Moncloa es la sede del gobierno). El PSOE aspiraba capitalizar el desgaste del PP, sin embargo también perdió espacio y votos. En términos absolutos, los Socialistas perdieron 775 mil votos, siendo desalojados por Podemos y otras fuerzas locales como fuerza más votada de la oposición en las principales ciudades. Los dos partidos que simbolizan el Régimen del 78 conquistaron juntos apenas 51% del total de votos, distante de los casi dos tercios que obtuvieron en la última elección.

La explosión “ciudadana” marcó la fiesta de la izquierda en la noche del domingo. Al contrario del aspecto derrotado de los conservadores, los nuevos movimientos, Podemos y otros sectores de la izquierda conmemoraban victorias históricas. La más expresiva de ellas fue protagonizada por Ada Colau, de la coalición “Barcelona en Común”, ganando como primera fuerza en la disputa de la capital catalana. La líder de la lucha por vivienda, detenida varias veces por las fuerzas policiales en enfrentamientos contra los desalojos, simbolizó la búsqueda de nuevas representaciones políticas por fuera del Régimen iniciadas el 15 de Mayo de 2011. También en Madrid, donde el PP mantenía el poder hace dos décadas, irrumpió la coalición Ahora Madrir y Podemos. La candidata Manuela Carmena, ex-jueza que defendió importantes causas de trabajadores y de los presos políticos durante el franquismo, simbolizó el impulso en el cambio, logrando 20 asientos y con chances reales de ser intendenta, delante del aislamiento de la candidata del PP, Aguirre, que llegó en primer lugar con apenas un asiento más que la líder de la izquierda.

La prensa internacional ilustró bien en sus titulares. France Press afirmó “Los indignados ocupan Madrid y Barcelona!”. El diario El País comentó: “Las nuevas opciones de izquierda abren una gran brecha en las dos ciudades más emblemáticas, Madrid y Barcelona, acabando así con las respectivas hegemonías del PP y de los nacionalistas catalanes en beneficio de las listas encabezadas por Manuela Carmena y Ada Colau”.

El giro a la izquierda también se verificó en Galicia, donde la “Marea Atlántica” venció en las principales ciudades, La Coruña y Santiago de Compostela. En Valencia, tercera ciudad del país, la izquierda alternativa, en este caso, el agrupamiento ambientalista “Compromiss” de Juan Ribó destronó a la intendenta del PP, en su bastión más tradicional. Un triunfo importante también en Aragón, donde Podemos tuvo su mejor resultado, cerca de 20%. En la capital de esta Comunidad, la lista Zaragoza en Común, encabezada por Pablo Echenique fue la gran novedad quedando a apenas un punto del PP. Cádiz también fue parte de este proceso, donde el PP perdió la mayoría absoluta, gracias a los votos obtenidos por la lista encabezada por el anticapitalista Kichi Gonzalez.

Del 15-M al 24-M: un nuevo Mayo español

La victoria del domingo remite al proceso de cuatro años atrás. En el recorrer de las rebeliones juveniles que comenzaban en el mundo árabe, millones tomaron las plazas de España, como forma de protesto contra la crisis y el régimen bipartidista.
El movimiento que quedó mundialmente conocido como “indignados” galvanizó el mal estar provocado por la crisis económica y los planos de austeridad, transformándolo en indignación y movilización. La gran bandera era “Democracia Real ya”. Fue un acontecimiento que alteró la correlación de fuerzas, abrió una fisura muy profunda en el régimen y levantó una bandera.

A pesar de la difusión de propuestas, el sentimiento mayoritario era de repudio a los dos partidos tradicionales, especialmente al PSOE, que en ese momento, desde el gobierno, aplicaba los planos de ajuste de la Troika. Debido a los resultados electorales de final del 2011, donde el PSOE fue castigado, dando lugar al actual gobierno del PP, muchos comentaristas políticos se apresuraron en decretar el fin del movimiento, Los que agitaban el fin del proceso de los indignados se equivocaron feo. El movimiento de las plazas, que tenía como estado mayor la Plaza Puerta del Sol en el corazón de Madrid, se multiplicó en una serie de iniciativas sociales y políticas.

Surgieron varias “Mareas”. movimientos ciudadanos que reclamaban pautas como la defensa de la educación y salud, uniendo usuarios y trabajadores de cada sector. Se dio impulso a la lucha por vivienda, contra los desalojos lugar en que Ada Colau se hizo conocida como parte de la PAH – Plataforma de los Afectados por Hipotecas. Lucharon mineros de Asturias y sectores de trabajadores de fábricas importantes como la Coca-Cola y la Panrico. Recientemente, el paro de los jóvenes precarizados de Telefónica fue destaque.

La lucha por soberanía nacional ganó nuevo impulso. La cadena humana, protesto ciudadano organizado por los activistas de la causa vasca, reunió centenas de millares, uniendo de manos dadas las fronteras del país. La movilización por la independencia catalana tuvo, a partir de 2012, concentraciones multitudinarias durante la fecha magna – la Diada del 11 de septiembre – surgiendo organismos democráticos y soberanistas que organizaron el plebiscito extraoficial del final de 2014 que apuntó para el SÍ a la independencia de Cataluña.

Todo este sinfín de movimientos e iniciativas generó intensos debates sobre la alternativa política. En el comienzo de 2014, fue lanzada la campaña “Mover Ficha”, con vistas a una lista común en las elecciones europeas, construida por militantes de Izquierda Anticapitalista y el grupo de profesores de la Complutense nucleados en el programa crítico La Tuerka, como Iglesias y Errejon. Dicha lista, a pesar del poco tiempo de campaña, obtuvo 8% de los votos con fuerte crítica a la Casta política, movilizando activistas de forma presencial y virtual con el nombre de Pablo Iglesias como porta voz del proceso. Nacia Podemos.

El efecto contagio fue para más allá de los cinco euro diputados que la lista de Podemos conquistó en las elecciones europeas. Podemos tuve crecimiento meteórico en las encuestas, sus mitines arrebataron decenas de millares y tuvo rápida proyección internacional al participar de la campaña electoral de Syriza en Grecia, siendo Iglesias uno de los principales oradores, al lado de Tsipras en el mitín final de Atenas.

La manifestación convocada por Podemos para el comienzo del año llevó 150 mil a las calles de Madrid. Y en la primera elección del año, a pesar de cierta expectativa optimista, garantizó la entrada al Parlamento Andaluz como tercera fuerza y 15% de los votos en la lista de Teresa Rodrigues.

El resultado del 24-M cambió el Estado español. Es una continuación del proceso político que tuvo su bautismo en las europeas, después en la referida elección de Andalucía – donde el PSOE hasta ahora no puede conformar el gobierno. El surgimiento del fenómeno Podemos fué el primer puntapié en la organización política de los Indignados.

Con esto, las plataformas alrededor de la ex-jueza madrileña Manuela Carmena, militante comunista histórica y de la catalana Ada Colau, de la coalición de movimientos sociales y de los partidos Podemos, Izquierda Unida y Alternativa, Iniciativa por Cataluña, fueron las grandes vencedoras. La victoria de Madrid depende del apoyo de concejales del PSOE.

La extensión de este proceso va mucha más allá de estas ciudades. La derecha puede dejar de gobernar en más de treinta ciudades capitales.

Un régimen herido que agoniza

El desgaste del Régimen del año 1.978 tiene un nuevo capítulo. Sus tres pilares ya venían siendo erosionados a lo largo del proceso iniciado por los Indignados: la Monarquía, la Unidad del Territorio Español y el bipartidismo.
La aparición de las banderas tricolores republicanas en los actos de los indignados indicaba un hecho importante. El desgaste del Rey, después de sus escándalos de corrupción, hizo que Juan Carlos I abdicase para la investidura de Felipe V. La renuncia del Rey fue el mayor síntoma del agotamiento del modelo monárquico que todavía perdura en España. El repudio popular y el aumento a la institución que garantizó la transición pactada con el fin de la dictadura franquista, siendo una expresión de la unidad de las clases dominantes, de los sectores conservadores ligados a la Iglesia y a la forma arcaica del poder estatal.

La línea españolista, otro sustento del actual régimen, viene siendo contestada por la fuerza enorme de la soberanía vasca y la catalana, que tiene abierto un espacio también en Galicia. Lo más importante, existe una disputa dentro del propio movimiento independentista. Hasta aquí los gestos en Cataluña fueron conducidos por un amplio frente dirigido por el partido burgues nacionalista, CIU (Convergencia i Unió, un partido burgués) y apoyados por el sector de la izquierda moderada, ERC [Esquerra Republicana de Cataluña]. También envuelto en escándalos de corrupción, CIU y su líder histórico, Pujol perdieron la hegemonía como fue el caso de las elecciones municipales de Barcelona, donde la candidatura “Guanyem Barcelona” agrupó experiencias importantes de la izquierda, como la combativa Esquerra Unida i Alternativa y los activistas del Proceso Constituyente. Las próximas elecciones autonómicas en Cataluña están bajo riesgo. Marcadas para el dia 27 de septiembre, todavía dependen del inestable escenario después de la irrupción de la izquierda en toda Cataluña. La burguesía nacionalista teme incidir sobre una agenda que no va a poder controlar.

Y tal vez el elemento más nítido haya sido la derrota del bipartidismo. Se acabaron los años de alternancia del PP y del PSOE. Más alla del surgimiento de Podemos y de las Candidaturas de Unidad Popular, también la derecha busca reciclarse, presentando como una alternativa al partido Ciudadanos [C’s]. También con fuerte apoyo mediático, buscando posicionarse como equidistante al “bando” de Podemos, Cas quiere evitar la pierda total de votos del PP, localizándose como una nueva fuerza de centro-derecha, en ascenso, y ya es la cuarta fuerza nacional.

La Izquierda Unida [IU], la coalición que a partir del Partido Comunista España, fue mayoritaria desde el punto de vista del espacio a la izquierda del PSOE salió debilitada de las elecciones del domingo pasado. IU se está dividiendo cada vez más y perdiendo espacio en casi todos los parlamentos autonómicos. A pesar de la política acertada en Barcelona, donde estuvieron con Ada, fueron los responsables de la división de la izquierda en Madrid, se negaron a llevar adelante un acuerdo electoral con Podemos, lo que hubiese podido dar la mayoría absoluta a la coalición “Ahora Madrid”. Tal política llevó al casi total desaparecimiento electoral de la IU madrileña. Los partidos identificados con el apoyo a los Pactos de la Moncloa, incluyendo a IU, están siendo duramente castigados por las masas.

Junto con el calor de la victoria, viene a la memoria una comparación histórica. El dia 14 de abril de 1.931 hubo en España elecciones municipales que vencieron los republicanos y los socialistas y que terminaron con la monarquía y restauraron la II República. Esta República fue el régimen más democrático de la historia de España, terminó con el Imperio Castellano y concedió autonomía a las diferentes nacionalidades: la catalana, la gallega y la vasca, como ejemplo.

Se abrió una nueva situación, que se terminó con la victoria de La contrarrevolución durante la guerra civil española, donde Franco al lado de Hitler impuso su régimen sangriento que duraría hasta el año 1.975.
Haciendo una comparación, con todo el cuidado que necesitan tales comparaciones: ¿quien sale herido de forma profunda en estas elecciones municipales? El régimen de la Transición pactado entre el PP, heredero de Franco, el PSOE y el PCE, que garantizaron la restauración de la dinastía de los Borbones junto con el Rey Juan Carlos.

Evidentemente la situación no es la misma que la del 31, pero los pilares del régimen antidemocrático están cayendo. Quien defiende la Democracia Real, defiende el nuevo republicanismo que hoy en día incorpora nuevas reivindicaciones, ahora luchando en contra de la dictadura del capital financiero, de las grandes corporaciones, de la especulación inmobiliaria que dominan a los partidos. Un nuevo republicanismo que se lanza contra el monarca y contra Rajoy, que a su vez son marionetas de la Troika europea que impuso los planos de austeridad al servicio del lucro de los buitres del capital financiero. Por todo eso, nos parece también que hay un nuevo auge de la lucha independentista, en especial la del pueblo de Cataluña.

La genuina lucha por la independencia del pueblo catalan y del pueblo vasco no están separadas de las nuevas reivindicaciones democráticas que en el fondo, se unen con las consignas del fin del Régimen de la Transición, rumbo a una República Democrática que respete las diferentes naciones y termine con la austeridad.

Una bandera para Europa

La nueva marea española puede ayudar mucho a Grecia. El aislamiento que sufre Grecia en su combate contra la Troika precisa encontrar el respaldo en las masas y en las alternativas políticas por toda Europa. En medio de la incerteza que se está creando con los plazos del “deadline” de las negociaciones que han durado más de tres meses entre la Troika y el gobierno de Syriza, ahora ese plazo se termina y llega al momento de la disyuntiva: o de aceptar los planes de austeridad o de impulsar la ruptura. Las elecciones en el Estado Español sacuden al mediterráneo, pudiendo ayudar a Syriza a salir de la encrucijada en la que se encuentra.

La discusión con Podemos y Syriza gana contornos estratégicos. Por un lado, porque dentro de Syriza gana fuerza la idea de que no se puede aceptar el acuerdo impuesto por la troika. La última reunión de su comité central terminó dividida al respecto de la enmienda “Lafazanis” que propugna el no pagamento al Fondo, que fue rechazada por apenas veinte votos de los más de 200 presentes. Por otra parte, para salir del aislamiento es fundamental la construcción de un movimiento político masivo en contra de la austeridad en el sur de Europa.

La victória de la izquierda en España coincide con la victória del referendum por el matrimonio gay en Irlanda, donde crecen las alternativas en contra de la austeridad. El activismo en Irlanda, también combate en contra de la privatización de los servicios públicos como el agua, mira con entusiasmo para España y puede ser también una nueva pieza en el dominó europeo.

También en la elección del Reino Unido se confirmó esta encrucijada. La derecha conservadora endureciendo el discurso en contra de los inmigrantes y de los sectores soberanistas en Escocia, castigando a los partidos tradicionales y buscando una salida en contra de la austeridad.

Todavía no han surgido fenómenos como Syriza o Podemos en la mayor parte del continente europeo. De cualquier forma, la velocidad del crecimiento de Podemos y la resistencia todavía parcial de sectores del movimiento de masas de los diferentes países apuntan hacia el combate para lograr unidades con respecto a las luchas sociales y políticas, como a los programas democráticos y definidos claramente en contra de la austeridad.

La escena de Ada Colau discursando la noche de La fiesta en Barcelona al lado de su antigua fotografía siendo reprimida circula y empuja al activismo, a la juventud y a los trabajadores europeos. El 24- M también levanta una bandera para toda Europa.

“España, mañana será republicana”

La canción que era entonada en el ápice de la lucha en contra de la dictadura franquista terminaba con el verso “Espanã, mañana, será republicana”, traducido sería: “A Espanha amanhã será republicana!. Cuando Franco murió, las masas trabajadoras y los jovenes creyeron que esa consigna estaba al alcance de sus manos, honrando a los combatientes republicanos que cayeron en la guerra civil. El papel del PSOE y de su socio del PCE, que firmaron los Pactos de la Moncloa, interrumpió el proceso de las luchas que se generalizaba en aquella dirección. La entrada em la OTAN, decidida en un referendum en donde Felipe González se jugó para que fuera aprobado, selló tal compromiso.

Las banderas de la República, que reaparecieron en las manos de los indignados y de los que defienden las Mareas, vuelven a contagiar el ambiente del activismo. La victoria de esta nueva izquierda el pasado domingo 24 de mayo junto con los movimientos sociales en Barcelona, posiblemente también en Madrid y de otras ciudades importantes como Valencia, Cádiz, Santiago de Compostela, en nuestra opinión debe servir de palanca para derrotar al régimen en las próximas elecciones generales de noviembre y como punto de apoyo fundamental para el inicio de un nuevo proceso constituyente que refunda a la República. Esta vez, sin el fantasma de guerra civil, un peligro que está muy distanciado de la realidad.

El gran resultado también abre um importante debate sobre las estrategias para la izquierda. Debemos seguir debatiendo todo ello, durante el próximo período. La historia muestra que para no fracasar hay que combinar la organización política con la movilización social, la guerra de posiciones con la guerra de movimientos como quería Gramsci. Es tiempo de acumular fuerzas y experiencias y utilizar los espacios institucionales ganados para ayudar a la auto organización y a la movilización de los trabajadores y el pueblo, pues sabemos que el “ Cielo no se toma por consenso, se toma por asalto”.

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