El avance de Bernie Sanders en las elecciones primarias del Partido Demócrata y la política de los revolucionarios

Pedro Fuentes y Tiago Madeira militantes del MES/PSOL

Bernie Sanders es un independiente que se declara socialista. Concurrió y ganó su puesto de senador en las listas del Partido Demócrata en Vermont, uno de los estados más pequeños de los EUA. Declararse socialistas en los EEUU no es poca cosa, y concurre a las primarias contra Hillary Clinton, la favorita, ex secretaria de Estado de Obama y parte del clan Clinton estrechamente vinculado con la alta burguesía del país.

Todo parecía un paseo para ella ya que su oponente si bien conocido por su actividad crítica en el Senado contra republicanos y las políticas de Obama fue electo por un pequeño estado a lo que hay que sumar que es un independiente, calificado es un “outsiders” o sea que no hace parte del status del Partido Democráta. Sin embargo viene progresando en las encuestas, mientras que Hillary sufre el desgaste provocado por la investigación de los correos electrónicos, ya que utilizaba un e mail privado para los asuntos de Estado.

Por otra parte la interna Republicana se parece bastante a un manicomio con 12 candidatos y en donde hasta ahora el más votado es el magnate provocador derechista de Donald Trump, um Bolsonaro con la diferencia que es un magnate de los medios de comunicación.

Resultados inesperados en las últimas encuestas

Es más que improbable, digamos imposible, que Sanders derrote a Hillary Clinton. Pero de todas maneras Sanders esta semana se sitúa a la cabeza en las encuestas en uno de los primeros Estados que votará en el proceso de primarias en la carrera a la Casa Blanca, en New Hampshire. Una encuesta difundida el miércoles sitúa por primera vez al senador demócrata a la cabeza en Nuevo Hampshire, el segundo Estado que celebra primarias a principios del próximo año: un 44% de votantes demócratas apoya a Sanders y un 37% a Clinton. Lo más significativo es que en marzo el respaldo a Sanders era del 8%. En cinco meses Sanders ha pasado de un apoyo del 8% al 44% entre los demócratas en Nuevo Hampshire, por delante de Clinton.

El diario El País de España en su artículo del 13 de agosto dice que “es muy pronto para calibrar el impacto de estas amenazas. Clinton mantiene, según los sondeos de la semana pasada, una amplia ventaja respecto a Sanders en el conjunto de Estados Unidos. Pero la realidad es que se está acortando en algunos estados claves, y el caso de los correos privados está ganando peso y se presume como un asunto de debate permanente en la campaña”. The Washington Post, en un vídeo en la página web del diario un editorialista comenta que “nunca pensé que Sanders supondría tanta amenaza para Clinton”.

Una de las características de la campaña de Sanders, que no cuenta con los decenas de millones de dólares de Hillary, es que hace actos que se llenan de jóvenes y que se están volviendo populares. Sanders parece ser la continuación del proceso de radicalización que abrió Occupy Wall Street y que ya se expresó en elecciones con el triunfo de la concejal de Seattle de Socialist Alternative, Kshama Sawant, y también de los procesos de luchas sociales que se abrieron como el mínimo de 15 dólares conquistado en Seattle y otros lugares, en particular por los trabajadores del Fast Food en New York, y la fuerza que adquirió la resistencia del pueblo negro luego de Fergunson y Baltimore. El surgimiento de “Black Live Matters”, un movimiento en red que cuenta con el apoyo de numerosos deportista y artistas, si bien se limita a la lucha contra la represión a los negros, ha adquirido una gran dimensión a nivel del país y es también parte de este proceso.

Si la economía del Tío Sam mejora, para quien va el beneficio?

Desde hace un tiempo venimos sosteniendo que un aspecto importante de la situación mundial es que los EEUU se están moviendo. Se ha escrito mucho sobre la decadencia americana, cuestión que es una realidad objetiva. Pero sin dudas sigue siendo el imperialismo más fuerte; el país más fuerte, dominante de las nuevas tecnologías, el que cuenta con el mercado interno más poderoso, y que con Inglaterra es el más poderoso (también dominante) del capital financiero mundial. Tiene además el PBI más alto del planeta. Si bien este no es el tema de este texto, de todas maneras no se podía obviar de mencionarlo por las implicaciones concretas que para los trabajadores y los socialistas de todo el mundo tiene el proceso interno que se está viviendo. [1]/

Esto no significa embellecer al “Tio Sam”, porque es el país en el que tal vez se están desenvolviendo las mayores  desigualdades sociales y de esa manera también donde las contradicciones se están volviendo más agudas.  Un informe en New York considera que la mitad de la población está en el nivel de pobreza[2]. En su comentado libro el Capital en el Siglo XXI Thomas Piketty da abundantes datos sobre el crecimiento de la desigualdad en los EEUU en la última década, notablemente superiores a los de Europa.

En este contexto, la mejoría o la salida del punto más duro de la crisis, tiene en el movimiento de masas un efecto en definitiva progresivo. No es que por ello se vuelva al “sueño americano”, porque si bien mejoró el desempleo es gracias al aumento de la explotación de los trabajadores, creando más contradicciones y desigualdades. Pero al mismo tiempo esta situación cambia el estado de ánimo de las masas, en el sentido que observan que ahora se puede conseguir y para eso hay que luchar y apoyar a quien defienda más impuestos a los ricos y menos a los pobres.

Precisamente la cuestión de quien carga con los impuestos, si los ricos o los pobres,  es el debate sobre la distribución de la riqueza más notable que se introdujo en la sociedad americana y comenzó a polarizar el país. Es lógico que un sector que creía en que Obama iba a tasar a los ricos (cosa que no hizo en lo fundamental) piensa que ahora menos se puede hacer con la Hillary que es parte del alto establihsment que domina los EEUU. De ahí que esta situación que resultó inesperada para el Washington Post tenga una lógica profunda. El comentarista del diario El Pais dice que “Sanders ataca a Clinton por el flanco izquierdista que enciende a las bases del partido en asuntos como el discutido tema de los impuestos (si a los ricos o a los pobres), la regulación financiera, el libre comercio o la política medioambiental”.

Las contradicciones de Sanders y un debate en la izquierda. Puede surgir una nueva alternativa al bipartidismo?

Toda la historia política del poder en los EEUU está referida a solo dos partidos; el Republicano y Demócrata. Ese régimen tuvo momentos de alta inestabilidad como fue cuando la guerra de Vietnam [3]/ pero hasta ahora los superó. Pero ahora puede ocurrir; puede surgir por primera vez un tercer campo que aglutine verdes, ecologistas, trotskistas y  numerosos sectores independientes surgidos en los años posteriores a ocuppy Wall Street. Y el movimiento objetivo que se está gestando alrededor de esta precandidatura de un out sider, así esté dentro de la primaria Demócrata, puede ser una palanca para ello.

Una alternativa independiente sería un paso formidable para los EEUU y para todo el mundo. Superior a Syriza (sin ningún desprecio), porque como dijimos es el centro del imperialismo y por la importancia que eso tendría en la lucha de clases mundial.

Hace ya algún tiempo que el tema del apoyo a Sanders se convirtió en el tema principal de la izquierda estadounidense. El periódico Jacobin comentó hace unos meses de la reunión en la que participaron la mayoría de los grupos de izquierda para debatir el tema. A partir de entonces la situación evolucionó y particularmente dentro de los partidos y organizaciones trotskistas. De un lado el ISO que tiene una inserción nacional y dirige el sindicato de profesores de Chicago se posicionó en contra. De otra parte Socialist Alternative, que logró con su campaña del mínimo de 15 dólares ganar con su compañera Kshama Sawant un escaño en la Cámara Municipal de Seattle, está dentro de la campaña de Bernie Sanders.

La grande contradicción de la campaña de Sanders es que, si por un lado ella se destaca como una campaña nacional y crível, que da voz al sentimiento contra la desigualdad y tiene potencial de movilizar cientos de millares de personas contra la política corporativa de los bilionários, por otro lado ella se limita a las primarias del Partido Demócrata, que es dominado por la política que ella combate.

Todd Chretien, miembro de la ISO (International Socialist Organization) y colaborador de la International Socialist Review, reconoce que la campaña de Bernie Sanders va a destacarse frente al estatus quo de la política americana: “[Sanders] prometió apoyar un programa para energía renovable de un billón de dólares. Defiende a seguridad social y un sistema de salud totalmente paga por el gobierno. Frente a una batalla dentro de los muros del del 1% entre los clanes Clinton y Bush clama por una “revolución política”. En el tope de eso, él se identifica como socialista y dice que su héroe es Eugene V. Debs [candidato a presidente 5 veces por el Socialist Party of America en el inicio del siglo XX].”

La posición de la ISO se basa en el entendimiento de que la participación de Sanders en las primarias del partido demócrata y su comprometimiento en apoyar a Hillary caso pierda a la nominación es decisiva para no que él no sea apoyado por los socialistas. Así cause un sacudón o removimiento, su trabajo inevitablemente sería traer electores de vuelta al Partido Demócrata, como aconteció con las pre-campañas de Dennis Kucinich en los años 2000 y de la Rainbow Coallition de Jesse Jackson en los años 80. Siendo así, participar de la organización de la pre-campaña de Sanders tornaría más difícil, y no más fácil, construir una alternativa independiente de la izquierda al bipartidarismo.

Bhaskar Sunkara, editor-jefe de la Jacobin Magazine, concuerda que “hay peligros en la carrera de Sanders a la presidencia”, pero cree que el nombre de Sanders es más fuerte del que de otros demócratas como Dennis Kucinich y es llevado más en serio, por su condición de senador independiente y por ser una voz fuerte a favor de la redistribución de la riqueza. Así, “la candidatura de Sanders no tiene que canalizar fuerzas para lo que va probablemente ser la nominación de Clinton. En vez de eso, puede ser una forma para que socialistas se reagrupen, se organicen juntos y articulen el tipo de política que habla para las necesidades y aspiraciones de la vasta mayoría del pueblo. Y puede empezar a legitimar la palabra ‘socialista’ y promover un debate en torno de ella, aun cuando el socialismo del estado de bienestar social de Sanders no vaya lejos lo suficiente”. Concluye que la mejor apuesta para la izquierda en la arena electoral es apoyar tanto campañas independientes como corridas insurgentes de socialistas y otros radicales en las primarias.

Para Philip Locker, miembro de la Socialist Alternative y coordinador político de la campaña de Kshama Sawant, abstenerse del proceso de las primarias y de la campaña de Sanders es lo que perjudicaría la construcción de una alternativa para la política de las corporaciones, facilitando que sus apoyadores de izquierda siguiesen la nominación del partido demócrata: “Necesitamos de un entendimiento político correcto y de la crítica a la política de Bernie Sanders, pero nosotros también necesitamos activamente en comprometernos con trabajadores y jóvenes que están siendo genuinamente atraídos por la campaña de Bernie por su denuncia feroz del establishment. Los socialistas necesitan participar de esa experiencia con ellos, ayudando a acelerar el proceso de sacar la conclusión de que una alternativa política independiente a los demócratas es necesaria.”

Así como lo fue cuando las elecciones griegas el apoyo o no a Syriza, aquí también estamos ante un tema importante para el desarrollo de una alternativa anticapitalista y para el crecimiento del trotskismo en los EEUU, que dicho sea de paso, tuvo una larga tradición .[4]/ Que sean los trotskistas quienes discutan en los EEUU que hacer frente a Sanders indica que el movimiento trotskista sigue vivo y es la vanguardia más consciente de la militancia revolucionaria.

En nuestra opinión hay que apoyar a Sanders. Para nosotros la discusión en los EEUU, con sus especificidades concretas es similar a la que vivimos en la mayor parte del mundo. Si los trotskistas sin perder de vista nuestra estrategia, intervenimos en los procesos o movimientos políticos reales así sean contradictorios para disputarlos, o si por esas contradicciones o porque no están definidos o encuadrados en nuestro programa tenemos que mantenernos  al margen de ellos para luego criticar sus resultados si fracasan. En el fondo esta es la discusión que está en apoyar o no apoyar a Sanders. Es más que un problema táctico, es una discusión de que orientación política seguimos ante los procesos políticos nuevos que se abren que por supuesto no son ni trotskystas ni trotskysantes.

Estamos hablando de construir nuevas organizaciones, nuevos partidos lealmente y democraticamente, respetando los líderes e militantes que no piensan como nosostros. Haciendo debates lícitos sobre qual es la mejor política, pero lejos de las prácticas “entristas” o de fracción de las cuales grupos trotskystas pueden justificar el “ser parte”.

No comprender esto lleva a aislarse y al propagandismo; no se puede llegar a la vanguardia y construir una política si no se es parte de lo que ya existe. Y por otra parte tampoco esta vanguardia nos va a escuchar si no estamos dentro de ese proceso. ¿O hubiera sido posible construir la Plataforma de Izquierda en Grecia con medio comité Central y posiblemente con la mayoría de los militantes del partido por fuera de Syriza?

Lo de Sanders vuelve a colocar en términos claros que hace el trotskismo. Si se sigue haciendo del programa que construyó Trotsky en el 38 y en particular en toda su lucha política contra el estalinismo, o si somos capaces de actualizar ese programa y hacer política a la luz de los cambios ocurridos en el mundo.

Pedro Fuentes y Tiago Madeira militantes del MES/PSOL

[1] En un próximo artículo intentaremos explicar porque diferimos con aquellos que sostienen que ya estamos en una nueva fase de la multipolaridad, o con quienes piensan que ya es un periodo dominado por el caos. Estas características existen pero como elementos de una situación mundial en donde la hegemonía americana -en decadencia como la de todo el sistema mundo- sigue primando.

[2] El informe sobre la pobreza en New York dice que bajo el brillo de los dólares de la Gran Manzana de Wall Street se esconde una sombra que se mantiene notablemente alargada en esta era post-recesión. Una familia de dos adultos y dos niños será considerada oficialmente pobre en New York si gana menos de 30.949 dólares al año aunque los parámetros del gobierno sitúan este límite en 22.811, diferencia que se debe al costo de vida en New York. El informe presentado por la administración de la ciudad indica que el número de personas que se acercaron o rebasaron este umbral en 2011 fue casi la mitad de la población de New York.

[3] Ver artículo http://esquerdasocialista.com.br/vietna-heroico-ha-40-anos-infligiam-a-primeira-grande-derrota-ao-gendarme-mundial/

[4] Joseph Cannon, dirigente del SWP  no solo fue fundador de la III internacional, sino también de la oposición de Izquierda, y posteriormente fundador de la IV Internacional en época de Trotsky y hasta la década del 80 donde una nueva generación terminó en la capitulación al estalinismo. Uno de sus dirigentes Farrel Dobs dirigió una de las huelgas más histórica de los EEUU , la de los camioneros de Miniapolis en 1938.

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