Perú: Elecciones municipales y regionales Quienes pierden y quienes ganan

Por Tito Prado

En primer lugar pierde el gobierno que no atinó a presentar listas en ningún lado. La presidenta del PNP, la señora Nadine, haría bien en explicar a qué se debe esta deserción temprana habida cuenta que venía de ganar las elecciones generales el 2011 y este podría haber sido un buen test sobre cómo es percibida la gestión de su marido. Obviamente, la gran prensa no se lo va a preguntar porque tendría que admitir que el gobierno que apoya ha perdido respaldo popular.

La táctica de hacerse el muertito, en esta ocasión, solo ha servido para pulverizar lo poco que les quedaba de “partido”. Hasta el nombre puede que quede en el olvido pues la nueva estrategia de palacio apunta a ser parte de un frente con Perú Posible, su mejor aliado a lo largo de todo su gobierno, a los que se sumarian lo quede del movimiento de Susana Villarán y la vieja izquierda acomodaticia con Lerner a la cabeza. No estamos inventado nada, entrevistas a Carlos Tapia son más que elocuentes en ese sentido.

Pierden también los partidos tradicionales: el APRA vio esfumarse lo poco que le quedaba del otrora “sólido norte” ya que perdió el gobierno regional de La Libertad obteniendo solo el segundo puesto en la capital con un 17% y en San Martin tendrán que ir a segunda vuelta. El PPC sufrió una aplastante derrota pues Lima que era su bastión, obteniendo esta vez solo siete municipios distritales de los 49 existentes y ningún gobierno regional en el resto del pais. El Fujimorismo con Fuerza Popular logró pasar a segunda vuelta solamente en las regiones de Ica con Fernando Cilloniz y en Cerro de Pasco con Teódulo Quispe. Perú Posible del ex presidente Toledo y aliado del gobierno sufrió la peor paliza de su historia al perder la única alcaldía que tenía en Lima y no ganar nada en el resto del país.

La gran prensa reacciona con gran disgusto porque los partidos tradicionales de la derecha han perdido estrepitosamente en estas elecciones donde se han impuesto los movimientos regionales o locales independientes. Buscan explicaciones diversas, pero todos ignoran el fondo de la crisis: la ruptura con los partidos va de la mano con una profunda insatisfacción con el modelo económico neoliberal imperante desde los 90 y se acentúa cuando los partidos que llegan al poder hacen todo lo contrario de lo que ofrecen en campaña. El PNP no ha sido la excepción, por eso la pareja presidencial optó por no entrar al ruedo para evitar la evidencia de su fracaso, limitándose a seguir disfrutando de los halagos de la CONFIEP

El repunte casi absoluto de los movimientos sobre los partidos expresa el hartazgo de la gente del interior con el centralismo limeño y con lo viejo conocido. Expresa la búsqueda de una nueva representación aunque carezca de programa y sea muchas veces impresentable.  En el proceso de ruptura con lo viejo y la búsqueda de lo nuevo hay mucho de confusión y atraso, pero así de contradictoria es la realidad. No hay una izquierda alternativa clara que atraiga y capitalice el descontento como sucedió en los años 70 – 80. El nacionalismo llenó el vació dejado por la izquierda y pudo capitalizar la crisis de los partidos, pero la traición de Ollanta volvió a dejar las cosas como estaban antes del 2006. La ventaja presente es que amplios sectores populares han asumido banderas de lucha que son puntos fundamentales de un programa de cambio que no ha muerto en la conciencia de millones de peruanos que hicieron posible la victoria de Humala. Eso explica el avance de candidaturas tildadas de radicales.

Lo más destacado es el triunfo del Gregorio Santos en Cajamarca puesto que allí había una causa muy clara. Cierto que la torpeza del gobierno por mandar detener a Goyo lo victimizó, pero lo fundamental fue que en estas elecciones el NO A CONGA fue bandera del MAS y una suma de fuerzas que sellaron la victoria.

Se dice ahora que este resultado hundirá a Cajamarca en la miseria como si 18 años de minería le hubieran deparado un mejor destino. El atraso en Cajamarca no empieza con Goyo, empieza con Yanacocha. Eso lo sabe bien el pueblo cajamarquino y lo sabe mejor que los ingenieros y técnicos del sistema.

El resultado en Cajamarca tiene un impacto nacional puesto que pone en jaque mate varios proyectos mineros depredadores del medio ambiente y pone en cuestión la política entreguista del gobierno de turno.

Pero su impacto es aún mayor en el terreno político. Ha dejado sembrada la posibilidad de un nuevo referente de carácter nacional para el pueblo peruano. Quienes hicieron posible esa victoria, el MAS, Frente Amplio, MPGT–Frente Patriótico, rondas campesinas y movimientos sociales, pueden poner en pie un nuevo proyecto de cambio y ser la alternativa popular al 2016.  

Lima, 09 de octubre de 2014.

 

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