Palestina y el genocidio planificado por Israel

mapaEscribe: Sergio García, MST Argentina

Cronología y datos para entender el conflicto

Nacimiento del sionismo:  El nacimiento político como movimiento ideológico del sionismo fue a fines del siglo XIX, su fundador fue un periodista austro-húngaro de origen judío llamado Theodor Herzl quien impulso la migración judía a la «tierra prometida». La base de la mentira se sintetizó en la frase «una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra». Cuando allí hacía cientos de años vivía el pueblo palestino. Desde inicio del siglo XX, de a poco, la inmigración judía comienza a instalarse.
Palestina a inicios del siglo XX: Fue un territorio bajo dominio del imperio turco. Con el fin de la 1º Guerra Mundial y la caída de este imperio, la Sociedad de las Naciones (antecesora de la ONU) dio mandato británico al territorio palestino, donde en 1920 vivía una muy amplia población palestina (más de 700.000) sobre una clara minoría judía (alrededor de 150.000).
Fundación del Estado de Israel: Terminada la 2º Guerra Mundial y apoyado en el sano sentimiento mundial contra los crímenes del nazismo sobre el pueblo judío, la ONU saca una resolución en 1947 proponiendo partir en dos el territorio palestino que estaba bajo mandato británico. Así la ONU y el imperialismo utilizan el contexto para legalizar un plan siniestro: la usurpación del territorio palestino. Así nace el Estado de Israel en 1948. Se le otorga el 52% del territorio a Israel y les dejó el 48% a los palestinos, aunque lo habitaban 1.300.000 palestinos y 600.000 judíos. En la parte que se le otorgaba a Israel había más de 900.000 palestinos, por lo cual el sionismo armó organizaciones paramilitares que arrasaron pueblos y aldeas en una limpieza étnica. En 6 meses, quedaban solo 140.000 palestinos allí. El objetivo de la fundación de Israel, fue montar un enclave militar pro-imperialista en una de las zonas más ricas en materia petrolera y controlar el ascenso de los pueblos árabes.
Nacimiento de la OLP: A través de una resolución de la Liga Árabe, se avanza en 1964 en crear una organización que represente al conjunto del pueblo palestino. Nace la OLP en Jerusalén Oriental y su programa plantea la destrucción del Estado de Israel y el retorno de los palestinos exiliados. El primer presidente de la OLP fue Ahmed Shukeiri. En 1969 y tras la derrota árabe en la guerra de los seis días asume Yasir Arafat, el líder de Al Fatah, sector predominante en la OLP. En 1974 la ONU reconoce a la OLP como representante del pueblo palestino.
La guerra de los seis días: Sucedió en junio de 1967 entre Israel y la República Árabe Unida (Egipto, Jordania, Siria e Irak). Israel avanzó y conquisto los territorios de la Península de Sinaí, Jerusalén este, los Altos del Golán, Cisjordania y Gaza.
Acuerdo de Camp David: Fue en el año 1978 y lo firmaron el presidente egipcio Anwar el Sadat y el primer ministro israelí Mena-chem Begin, tras semanas de negociaciones secretas mediadas por EEUU. Fue un punto de inflexión, ya que un importante país árabe limítrofe con Palestina, avanzó en reconocer a Israel y en traicionar la causa Palestina.
Intifada: Su nombre significa levantamiento, conocida como la rebelión de los jóvenes palestinos contra los tanques del ejército de Israel, la primera fue en 1987. Con piedras en la mano, cientos de chicos enfrentaron a soldados israelíes en lo que se conoció como la «batalla de las piedras» con enorme heroísmo. La segunda inti-fada fue en el año 2000 también encabezada por la juventud pales-tina contra una provocación israelí en Cisjordania.
Acuerdos de Oslo: Con el aval de EEUU lo firmaron en 1993 el gobierno de Israel y la OLP co-mandada por Arafat. Reconocía la existencia del Estado de Israel, su derecho a custodiar las fronteras y la seguridad de los judíos que habitan territorio palestino. Y prometía la constitución de un gobierno palestino en Gaza y Cisjordania. Fue el punto central de la capitulación al sionismo por parte de la dirección palestina, abando-nando el programa histórico de la OLP.
Primer derrota militar de Israel: Fue en 2006 en el Líbano y es el hecho que golpeó la con-cepción sionista de tener un ejército invencible. Sufrió una dura paliza por parte de Hezbolla y otros sectores en combate.
Hamas: Fundada en 1987 es una organización política y militar islámica que gobierna la Franja de Gaza luego de fuertes disputas con Al Fatah. Es uno de los blancos principales del ejército israelí y declarada «terrorista» por países imperialistas. En abril de este año, Hamas y Al Fatah presentaron un acuerdo para un gobierno de unidad palestina y la convocatoria a elecciones para enero de 2015.
Presentación palestina ante la ONU: El presidente palestino, Mahmud Abbas, presentó en septiembre de 2011 una solicitud en la ONU para que se reconozca un estado palestino en Cisjordania y la Franja de Gaza, con Jerusalén este como su capital. En 2012 se le da carácter de «estado obser-vador no miembro» y se le niega reconocimiento pleno.
Franja de Gaza: Actualmente bajo el gobierno de Hamas tiene un territorio de 360 km cuadrados, a lo largo apenas supera los 45km y solo entre 6 y 7 km de ancho. Es el territorio con mayor densidad del planeta con 4.742 personas por km2. Con cerca de 1.800.000 palestinos viviendo en condiciones precarias, es actualmente atacada por misiles y tanques israelíes.
Cisjordania: Actualmente bajo el gobierno de Al Fatah, tiene 5640 km2 y viven más de 2.500.00 personas. Las mejores tierras de la zona se encuentran en manos de colonos judíos custodiados por el ejército israelí y con un gran muro con alam-bradas de púas de más de 700 km que divide te-rritorio y familias pales-tinas de sus lugares de trabajo.
Palestinos en el exilio: Hay más de 6.000.000 fuera de Gaza, Cisjordania e Israel. Su éxodo comen-zó en 1948 con la repre-sión sufrida en la funda-ción de Israel, creció tras la guerra de 1967 y hoy suman a las descendencias de esas familias. La mayoría están en países limítrofes y cientos de miles viven en campos de refugiados de Jordania, Siria y Líbano.

La imagen de un niño palestino con su cuerpo destrozado a consecuencia de la explosión de un misil israelí en Gaza nos indigna, nos conmueve, nos impulsa a salir a la calle, a solidarizarnos y a exigir el fin de los ataques. Pero la imagen de ese niño no es sólo una ni es sólo esta vez. Se cuentan ya más de 600 muertos, miles de heridos, decenas de miles de refugiados escapando de la muerte. Madres que pierden sus hijos y niños que quedan sin madres, buscando entre los escombros a sus seres queridos.
Eso vive hoy Palestina, pueblo pobre, atacado, asediado, sin luz ni agua, con sus tierras ocupadas, con Gaza y Cisjordania divididas imposibilitando el desarrollo de un proyecto de país. Con muros y alambradas que los rodean y 500.000 colonos judíos que a punta de fusil van extendiendo de hecho el poder sionista. Ahora se le sumó la lluvia de misiles y la invasión por tierra. Es un accionar brutal y repetido.
A las largas penurias que sufrió el pueblo palestino en el siglo XX, con el inicio del nuevo siglo y con distintos nombres la muerte lo siguió asolando. «Cinturón defensivo en abril» se llamó en 2002 el ataque a Cisjordania, «Días de penitencia» en el 2004; «lluvias de verano» le llamó Israel a su plan de ataque y lanzamiento de misiles del 2006 con casi 500 muertos. A fines de 2008 e inicio de 2009 «Plomo fundido» fue el nombre de otra masacre. Y en el 2012 «pilar defensivo» fue la denominación de otro ataque asesino sobre el pueblo palestino. Hoy, bajo el nombre de operación «margen protector» se desarrolla una nueva escalada sangrienta. La cual según el primer ministro de Israel Netanyahu, es la única salida viable. Son definiciones de un genocida.
Los nombres militares que detalla el ejército sionista son variados, pero el nombre común es uno solo: genocidio planificado. Eso y no otra cosa es lo que ocurre. No es una guerra ni hay dos bandos iguales. Las imágenes que muestran la destrucción de Gaza recuerdan a Guernica bombardeada, o a Varsovia atacada en la segunda guerra mundial destruida por la Alemania nazi. El estado de Israel, inventado e impuesto a sangre y fuego en 1948, con uno de los ejércitos más poderosos financiado por EEUU, realiza sistemáticos ataques de limpieza étnica contra la población civil. Es el accionar de un régimen de características nazi-fascistas que se niega a perder el control de la zona, que es su razón de ser como avanzada imperialista en medio oriente y como necesidad de su propia burguesía.

El contexto de crisis global y la primavera árabe

El mundo de inicio de milenio encontró al capitalismo imperialista en una de sus peores crisis. Vivimos el punto más notorio de debilidad imperialista y a la vez bloques regionales en pugna, crisis, guerras, caídas de gobiernos. Avances y retrocesos. Inestabilidad y descontrol. El tiempo que viene tendrá muchos de estos elementos y en esa situación, EEUU intenta mantener su domino. En este contexto surgió la primavera árabe, que convulsionó los planes imperialistas. Hace un par de años cayeron dictaduras en Egipto y Túnez, se desarrollaron movilizaciones en otros países y el viento de cambio llegó a Palestina y al propio Israel. Palestinos expulsados de su tierra en los países fronterizos marcharon con sus reclamos. Se abrieron las fronteras entre Egipto y Palestina y al interior de Israel comenzaron marchas, reclamos y crisis en sus instituciones. Todo esto atemorizó al sionismo y a EEUU.
Lamentablemente, esa «primavera» hoy atraviesa un momento distinto. Si bien en Irak una sublevación popular tiró la arquitectura diseñada por EEUU, en Egipto volvió otra dictadura, en Siria no cayó el dictador Al Assad. El nuevo ataque de Israel parte de este contexto, de un momento más contradictorio de la ola revolucionaria en la región que le permite tener como cómplices a dos dictaduras en países limítrofes. Se apoya en esa situación para golpear la causa palestina y evitar que un nuevo cambio de situación cuestione su poder y su estado. Israel quiere acabar hoy con lo poco que tiene el pueblo palestino, arrasarlo, seguir extendiendo su dominio y evitarse un problema a futuro, haciendo fracasar hoy el endeble gobierno de unidad palestino. Sabe que más allá del momento particular de la región el contexto mundial es de continuidad de inestabilidad. Más temprano que tarde traerá una nueva oleada de movilizaciones y tensión en el pueblo árabe que puede re fortalecer la causa palestina. Israel juega con fuego; ya que dialécticamente su brutalidad puede hacer ampliar el apoyo a palestina, si bien cuenta con apoyo imperialista, es muy repudiado por el movimiento de masas.

Las consecuencias de negociaciones que debilitaron la causa Palestina

En 1964 nacía la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) unificando a las fuerzas políticas y bajo un programa muy positivo que planteaba la destrucción del Estado de Israel y la construcción de un estado palestino, laico, democrático y no racista, donde pudieran vivir también los judíos que quieran hacerlo. Con el correr de los años Al Fatah, la dirección mayoritaria de la OLP, se fue adaptando y en negociaciones terminó aceptando la existencia del Estado de Israel, abandonó su programa histórico. Esto dio paso en 1993 a la firma de la política de «dos estados» que convalidó la usurpación de Israel y encima no garantizó que haya un estado palestino.
Con el argumento de lograr un estado propio, aunque fuera en parte de su territorio y de terminar con las muertes, se capituló al imperialismo y al sionismo. La realidad es que 21 años después no se logró el reconocimiento de ese pequeño estado y menos aún terminar con el exterminio. Palestina sufre la mano asesina del ejército de Israel. La autoridad Palestina es ignorada, con un casi nulo poder territorial y rodeado de tanques. Mientras Israel lejos de conformarse sigue avanzando sobre el ya muy limitado territorio palestino; es la esencia de su colonialismo al mejor estilo del apartheid. Lógicamente, en la situación actual de muerte y exterminio, sectores del propio pueblo palestino ven positivo si la ONU aprobara la existencia del estado palestino así sea solo en parte de su territorio. Nosotros respetamos ese sentimiento y comprendemos la necesidad coyuntural de derrotar a Israel en la ONU donde se niega a reconocer a Palestina. Sin que esto signifique abandonar la única propuesta correcta e impostergable; que es la construcción de un solo estado, palestino, laico, democrático y no racista.

La vigencia de una propuesta: Un estado palestino laico, democrático y no racista

Una gran cantidad de sectores parten de considerar irreversible la existencia del Estado de Israel, creemos que no es así. Su desmante-lamiento económico-político-militar es un objetivo posible con el pueblo palestino y árabe unido y movilizado, y es la única salida al conflicto, que va de la mano con la construcción de un solo estado palestino, laico, democrático y no racista. Hasta tanto no se logre esto no habrá paz ni futuro para el pueblo Palestino que no puede renunciar a su propia tierra ni a ser nación, ni tampoco para los honestos trabajadores y jóvenes judíos que quieran tener una vida digna con iguales derechos.
Un importante sector israelí lamentablemente está ganado para justificar al sionismo y defender su estado militarista. Otros no. Es imprescindible que los jóvenes y trabajadores judíos que no son responsables del genocidio reflexionen. Ninguna persona que quiera una vida y un futuro para sus hijos puede aceptar el estado terrorista de Israel. Nadie puede vivir en un clima de guerra permanente, con hijos obligados a ser reservistas y avanzada de colonos ricos que van tomando tierras ajenas. En un régimen que puertas adentro es represivo con su propia población. Los judíos honestos tienen que oponerse a este régimen genocida.

Alto a la agresión sionista

El mundo alzó la voz en el siglo XX contra el genocidio perpetrado por el nazismo alemán contra el pueblo judío. Hoy se está alzando la voz contra el genocidio consumado por Israel con movilizaciones en cada continente. Artistas, deportistas, científicos, intelectuales; miles se pronuncian contra los ataques de Israel. Por ese camino tenemos que seguir hasta frenar esta nueva escalada sionista, que es contra Palestina y contra la humanidad. Convocamos a la más amplia unidad de acción en defensa del pueblo palestino, por el fin de la incursión y los bombardeos de Israel. Frenar esta masacre es una tarea esencial que toda la izquierda y las organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles y de derechos humanos tenemos que encarar en común.
A la vez, exigimos el fin del bloqueo sobre Gaza, la retirada de los asentamientos de colonos y el fin del muro y control del ejército sionista alrededor de Cisjordania, como pasos esenciales hacia la recuperación de todo el territorio palestino. Y en nuestro país, repudiamos la declaración del gobierno argentino que avala la teoría de los «dos demonios». Exigimos al gobierno argentino la ruptura de relaciones con Israel y la anulación del acuerdo de libre comercio Mercosur-Israel.

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