Grecia: renace la izquierda radical

greciaEl ala izquierda de Syriza rompe con Tsipras y forma «Unidad Popular»

Grecia no para de ser noticia, ni tampoco de generar expectativas y debates en la izquierda. En pocos años y sobre todo en los últimos meses, paso por una victoria histórica, luego claudicación y ahora un nuevo renacimiento. ¿Qué pasó? ¿Cuáles son las principales conclusiones sobre lo ocurrido hasta aquí? ¿Qué tiene de positivo ese proceso que entra ahora en un nuevo y apasionante momento?

Grecia no para de ser noticia, ni tampoco de generar expectativas y debates en la izquierda. En pocos años y sobre todo en los últimos meses, pasó por una victoria histórica, luego claudicación y ahora un nuevo renacimiento. ¿Qué pasó? ¿Cuáles son las principales conclusiones sobre lo ocurrido hasta aquí? ¿Qué tiene de positivo ese proceso que entra ahora en un nuevo y apasionante momento?
Cuando a inicio de este año la coalición radical de izquierda Syriza derrotó a los viejos partidos y llegó al gobierno, estaba claro que ya nada volvería a ser como antes en Grecia. Se abría una nueva situación, donde se combinaban dos cuestiones esenciales: la vitalidad de las grandes coaliciones amplias de izquierda y la lucha de proyectos dentro de la misma.
La realidad de Syriza en el gobierno fue mostrando que el ala moderada encabezada por Alexis Tsipras en medio de presiones y chantajes de la troika, a un paso acelerado y causando la sorpresa de muchos, fue abandonando por completo el programa que dio origen a Syriza y fuera la base del triunfo electoral. Cedió a las presiones del imperialismo europeo y por esa vía traicionó el mandato popular de las elecciones generales y del plebiscito donde el NO a la troika ganó claramente.
Lo que no pudo evitar el sector moderado de Syriza fue que su ala izquierda, organizada en la llamada «Plataforma de Izquierda» rechazara en todos los ámbitos legislativos, institucionales y partidarios este rumbo. Empalmando con lo mejor de la juventud de Syriza y con otros sectores de izquierda política y social, confluyendo todos en los comités por el NO del plebiscito y en las movili-zaciones posteriores contra los nuevos acuerdos con la troika.
La renuncia de Tsipras de días atrás, si bien muestra por un lado una maniobra política para poder construir una nueva mayoría y aplicar el ajuste, por otro lado muestra que necesitó hacerla por la sencilla razón de que el ala izquierda de Syriza le hizo perder esa mayoría anterior. Ahí radica lo reivindicable de este sector que defendió hasta hoy el programa original de Syriza y el mandato popular.

El ala izquierda, el nuevo partido y nuestro apoyo

Para quienes desde hace mucho tiempo seguimos el desarrollo del proceso griego, hoy la ruptura del ala izquierda de Syriza nos parece un hecho muy positivo que debemos apoyar y que no causa sorpresa. Desde un inicio estaba planteado como una posibilidad, porque Syriza era una gran coalición con alas diferentes, y nuestro apoyo y relacionamiento con Syriza fue a partir de su ala izquierda y estuvo signado por una relación estrecha y solidaria con este sector. En ese sentido, era una posibilidad cierta que el ala moderada no pasara la prueba, como tantas veces ocurrió en la historia.
Tras la asunción del gobierno y al regreso de su viaje a Atenas, en una entrevista realizada para la revista «Nueva izquierda» Alejandro Bodart planteaba: «(…) si se fortalece su ala izquierda más que el ala moderada, se vendrán tiempos muy interesantes, ya veremos cómo se da (…) Está muy bien debatir y también está muy bien criticar a Syriza por ese mal acuerdo o por otras cuestiones (…) es un proceso nuevo, abierto, cuyo desenlace dependerá de la lucha de clases en Grecia y en Europa. Y más que hacer pronósticos, nuestra tarea es apoyar con todo una dinámica de cambios y de ruptura con el capitalismo, apoyando a los sectores que dentro de Syriza buscan este camino».
El 11 de junio en nuestro periódico, escribí también: «sabemos que alcanzado el gobierno se abre una etapa nueva, de lucha de ideas, proyectos y estrategias. Allí se pone blanco sobre negro, y al compás de la lucha de clases, qué sectores están a la altura del momento y provistos de salidas por izquierda y quienes moderan sus propuestas con un resultado que puede ser de frustración. Ya se está desarrollando este momento, al cual lo seguimos apasionadamente y sin neutralidad, apostando al desarrollo del ala izquierda y de la movilización revolucionaria del pueblo griego».
Nuestro partido tuvo una visión abierta, crítica y de apoyo al ala más consecuente. Eso nos permite hoy sentirnos parte del nuevo impulso que vendrá a través de «Unidad Popular». Lógicamente en su seno habrá diversas posiciones y sectores, más la esencia de su nacimiento es ampliamente progresiva. Desde allí, es también correcto que convoque a la unidad política y en las luchas a los demás sectores de izquierda que estuvieron con el NO en el plebiscito.
El hecho político dominante es el surgimiento de un nuevo proyecto de izquierda surgido de las entrañas de Syriza y de su experiencia de construcción plural y de izquierda. Hasta la prensa burguesa tiene que hablar de «esa nueva tercer fuerza política que se rebeló contra Tsipras». Posiblemente miles de griegos la tomarán como propia. Ese solo hecho, manifiesta con toda claridad que el lugar correcto para los revolucionarios era estar dentro de ese proceso y disputarlo, ya que nadie en la izquierda griega, por fuera de esta experiencia, pudo trascender ni jugar un rol visible y cualitativo, ni antes ni después de la claudicación de Tsipras y su sector.
Ahora se abre un nuevo tiempo, el mismo no estará exento de avances, debates y contradicciones. Saludamos desde aquí a todas y todos quienes consecuentemente han decidido dar el paso a conformar un nuevo partido y esperamos puedan articular con otros sectores de izquierda. El heroico pueblo griego va a enfrentar la aplicación de los acuerdos y el nuevo ajuste, estamos al inicio de nuevas batallas. Allí tendrá que foguearse esta nueva construcción política para ir ganando peso en la apasionante disputa que viene.

Quiénes forman «Unidad Popular» y qué proponen

El desarrollo de Unidad Popular recién comienza, y no es descartable que se vayan incorporando más sectores a esta iniciativa. Por lo pronto Stathis Kouvelakis, dirigente del nuevo partido, marca tres elementos:

El primero es que «Unidad Popular» es el nombre de un nuevo frente político que reagrupará a trece organizaciones de la izquierda radical, aquellas que firmaron el texto publicado el 13 de agosto a favor de la constitución de un «Frente por el NO». Este frente es por lo tanto el primer resultado tangible de la recomposición de la izquierda radical de Grecia. Una recomposición que extrae todas las lecciones de los últimos cinco años y, por supuesto, de la experiencia de Syriza en el poder y de la catástrofe en la que ha desembocado.

El segundo es que el papel del frente es perfilarse como la expresión política de ese NO que se dio tanto en las elecciones de enero como en el referéndum del 5 de julio. Las principales líneas programáticas son la ruptura con la austeridad y los memo-rándums, el rechazo de las privatizaciones y la nacionalización bajo control estratégico de sectores de la economía, empezando por el sector bancario y, de manera más amplia, el cumplimiento de una serie de medidas radicales que moverán la correlación de fuerzas a favor de los trabajadores y de las clases populares y abrirán el camino para la reconstrucción progresista del país, de su economía y de sus instituciones. Estos objetivos no se pueden llevar a cabo sin salir de la zona euro, como ha demostrado el reciente desastre, y sin romper con las políticas institucio-nalizadas por la UE. El frente también batallará por una lucha internacionalista, a nivel europeo e internacional, y estará a favor de salir de la OTAN, rompiendo los acuerdos entre Grecia e Israel y oponiéndose de manera radical a las guerras e intervenciones imperialistas.

El tercero es que el nuevo grupo parlamentario es el tercero más grande en el parlamento griego, por delante de Amanecer Dorado, el partido neonazi.
Por su parte en una entrevista realizada por nuestro compañero Carlos Carcione de Marea Socialista de Venezuela, Kostas Isychos plantea: «Tsipras le dio la espalda a la voluntad del pueblo griego expresa en el referéndum del 5 de julio pasado y ha perdido junto a su grupo toda la relación ética, política y programática con nuestro pueblo. Vuelve a capitular con su renuncia y con esta nueva convocatoria a elecciones anticipadas, a la presión de la Unión Europea y en especial de la primera ministra alemana Ángela Merkel, quien viene reclamando por esa salida. Las Instituciones, como se conoce ahora a la antigua Troika, exigen la conformación de un gobierno de amplia base con todos los partidos proclives a aplicar los planes de austeridad, privatizaciones y ajuste que exigen los bancos y los gobiernos neoliberales europeos y el FMI… En su anunció de renuncia y de convocatoria a nuevas elecciones Alexis Tsipras fue claro afirmando que de las listas de Syriza quedaban excluidos los integrantes de la Plataforma de Izquierda. Provocando de hecho una exclusión intolerable, que se suma a su falta de consulta al comité central del partido y sobre todo que lo hace para cumplir con esas exigencias que van contra las necesidades de nuestro pueblo. La razón que dio Tsipras para esta medida excluyente fue que hemos roto la disciplina parlamentaria al votar en contra de sus acuerdos con los llamados acreedores. En este punto queremos señalar que estamos orgullosos de haber sido fieles al mandato popular expresado en el Referéndum de julio».

Y Lafazanis, uno de los líderes del nuevo partido agrega en torno a qué hacer: «El primero y más importante para una nueva dirección del país es la nacionalización – socialización de los bancos, por lo que con la propiedad pública y el control social, los bancos podrían tomar un nuevo función social y ayudar al desarrollo del país. Mientras los bancos siguen bajo control y gestión privada, los gobiernos, cualquier gobierno, sólo pueden ser rehenes del capital financiero. Es un escándalo que los bancos del país siguen bajo el control del capital privado y juegan el papel «depredador», mientras que continuamente se recapitalizan con dinero público y el sector público controla su capital».

                                 Sergio García

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