El contexto mundial y la situación brasilera

Roberto Robaina e Israel Dutra

Estamos en una etapa marcada por la crisis del capitalismo cuya gravedad apenas puede ser comparada  conscientes de los límites de la analogía – a la gran crisis de 1929 que resultó en la segunda guerra mundial y se resolvió después de ella. Consideramos que los acontecimientos recientes en el país y en el mundo deben ser comprendidos desde el giro histórico que significó la apertura en 2007 de esta crisis actual. Se rompió la estabilidad político-económica en los países centrales. Y fueron animadas importantes placas tectónicas en el terreno de la lucha social. La revolución árabe, con su epicentro inicial en la Túnez, colocó en el orden del día la reconquista de las revoluciones como posibilidad concreta y forma de superación de las contradicciones políticas de las sociedades.

La agravación de todas las contradicciones y la intensificación de todas las crisis –económica – política, social, ambiental – son parte de este nuevo e inédito período histórico. La falta de una alternativa política socialista de masas (fenómeno directamente relacionado al atraso de la conciencia y equívocos políticos bien como con las traiciones de las distintas direcciones y/o proyectos de direcciones de izquierda) apunta, sin embargo, los límites para la superación de esta crisis. La combinación de la falta de una alternativa por la izquierda, la continuidad de las dificultades de la acumulación del Capital y de la debilitación de las representaciones politiqueas burguesas y/o burocráticas arrastra la crisis en el tiempo y en muchos casos lleva la sociedad al impase. Vemos el impase en el mundo árabe, donde la revolución se estagnó al menos por ahora – con la instalación de un gobierno militar reaccionario en Egipto y una sangrienta guerra civil en Siria.

En Europa el movimiento de masas no encuentra respuestas a la altura de sus necesidades y de los ataques de los gobiernos. Y se desarrollan en el viejo continente proyectos de derecha con cierta base de apoyo popular – como el crecimiento de Le Pen en Francia – o directamente de la extrema-derecha como Aurora Dorada en Grecia. Aun cuando la extrema-derecha esté ganando fuerza, hay espacio para el crecimiento de una izquierda autentica, como expresa la propia experiencia griega, la existencia del Bloque de Izquierda en Portugal y la busca de alternativa a la izquierda de la social democracia en Alemania.

Con la derecha mostrando las garras y el movimiento de masas teniendo que salir a las calles, como prueban los secundarios franceses en su lucha contra la deportación de la joven gitana, debemos nos preguntar se hay entre las clases sociales en lucha una relación de fuerzas equilibrada. La respuesta parece ser que sí, porque aunque el capitalismo esté en grave crisis, la ausencia de dirección sigue marcando el movimiento de los trabajadores. La dinámica sin duda será de mayores confrontaciones y en éstos confrontaciones – delante de la imposibilidad del capital de presentar mejorías y concesiones al pueblo – crecerá el espacio a la izquierda y la polarización política y social.

En Grecia, donde el proceso está más concentrado, encontramos una encrucijada: el partido de la Izquierda Radical, Syriza, sigue gozando de gran influencia en sectores de masa, en una crisis nacional que se arrastra, sin un final claro. Las propias presiones que la dirección del Syriza sufre son un hecho de preocupación para una salida más favorable para la clase trabajadora. Al mismo tiempo la extrema derecha nazi, la Aurora Dorada, también se fortalece y aplica sus métodos de violencia manteniendo su apoyo popular. Del futuro de la lucha de Grecia dependerá también gran parte del futuro de toda Europa.

En EEUU y en América Latina tendremos un proceso de largo plazo, con espacio a la izquierda. La expresiva votación de la extrema izquierda argentina, con más del 5% de los votos, muestra este espacio (en Buenos Aires fueron más del 10% y en estados como Salta llegó a 20%). Y la movilización social seguirá en la Argentina, así como en otros países de América Latina, con destaque a Chile, Perú (recientemente vimos también las masivas movilizaciones juveniles y campesinas en Colombia). Las opciones de derecha siguen con muchas dificultades para tener un fortalecimiento en el continente.

Aunque en América Latina, por lo menos por hora, el espacio de la derecha sea menor (y el espacio de la extrema derecha menor aún en la comparación con Europa), las dificultades de la construcción de alternativas de izquierda también se ha manifestado, como hemos visto con el agotamiento del ímpetu renovador del chavismo en la Venezuela, ya en crisis con Chávez y ahora más aún sin él. EEUU continuarán acumulando contradicciones impresionantes, hoy con destaque para los procesos nuevos y democráticos como la lucha contra el espionaje de los aparatos estatales y la lucha contra la diplomacia secreta. La experiencia del joven Snowden muestra la vitalidad de la lucha democrática en EEUU, que también enfrentará un aumento de la polarización con la extrema derecha de los republicanos.

En este contexto la situación de la lucha de clases ganó una nueva intensidad desde 2011; en las huelgas obreras de Jirau y SantoAntônio (dos grandes obras de construcción de represas) tuvimos un cambio de cojuntura. Ése fue el primer síntoma del inicio del fin del período de largo reflujo del movimiento de masas en función del papel de freno ejercido por el PT y la CUT. La situación siguió y se confirmó con las movilizaciones de los bomberos y la derrota del gobierno Cabral en Rio. La victoria de la huelga de 2011 abrió una nueva etapa en Rio de Janeiro, abriendo perspectivas de nacionalización. La polarización pasó a ser la situación más marcada. En Rio de Janeiro tales contradicciones se concentraban. La euforia del proyecto burgués estaba cimentada en el “tripode ”: UPP, (favelas ocupadas por la policía y/ejercito “pacificadas”) Pre-sal y megaeventos Copa del mundo y Olimpíadas). Podemos decir que la huelga de los bomberos – tanto la victoriosa de junio de 2011 como a que fue derrotada en 2012 – ayudó a desorganizar el “acuerdo” burgués de Cabral, pavimentando el camino para la multiplicación del conflicto social, terreno fértil para la expresión política de la “primavera carioca”. Es decir la votación del 30% de Marcelo Freixo en la elección municipal. Mismo en 2012 tuvimos el mayor número de huelgas en 16 años, según el DIEESE. (Dirección de Estadísticas)

Todo éste proceso expresó el fin de la capacidad de comando y de control del movimiento de masas de la vieja dirección y la transición para la construcción de nuevos liderazgos, aunque esta construcción de nuevas direcciones y liderazgos como Daciolo (dirigente de la huelga de bomberos de Rio), MPL (Movimiento del Pase Libre), Conlutas, ¡Juntos! estén apenas en sus primeros e inseguros pasos.

Junio de 2013 fue el gran cambio, el punto de cambio de cualidad, una alteración histórica, no apenas de coyuntura, pero de etapa, abierta con a acción independiente de millones, cuyo detonante fue la indignación y las movilizaciones contra el aumento de las tarifas de autobús. En varios textos que estamos sometiendo a la apreciación de nuestra conferencia, algunos de ellos escritos en el calor del propio levante juvenil y popular de junio, aportamos sobre algunas conclusiones políticas sobre éste acontecimiento histórico.

Abrimos la hipótesis del que estemos en una transición, en un período intermediario entre una situación no revolucionaria y una pre-revolucionaria. Hay señales, por lo menos elementos de una situación pre-revolucionaria, por ejemplo la desconfianza y del descontento con las instituciones del régimen político, la tendencia a la estagnación económica, la incapacidad del Estado burgués de ofrecer concesiones sociales dignas de nota. Al mismo tiempo no podemos decir que tengamos en Brasil sectores de masas asumiendo una conciencia revolucionaria, y mucho menos un partido revolucionario arraigado de modo significativo. Son los elementos no revolucionarios de la situación. El PSOL está creciendo, pero aún está lejos de ser esta alternativa por la cual trabajamos. Son los límites subjetivos de la situación. Lo nuevo, sin embargo, es que todo se aceleró, y la situación no volverá a ser como antes. La ruptura de un sector de masas con el régimen, sus partidos e instituciones vino para quedarse. Son cambios muy profundos que cuestionan, más allá de los gobernantes, la propia partidocracia, elementos del aparato de represión y los grandes medios de comunicación. Después de décadas de reflujo, el ascenso fue retomado. Y la juventud que fue la fuerza destacada realizó su primera grande acción de masas. En ésta acción, por la primera vez en los últimos 30 años, el PT no tuvo ningún protagonismo positivo con el movimiento. Muy por el contrario, fue la revuelta lo que marcó el agotamiento de los diez años de gobierno petista, prueba de la quiebra del PT como partido de la transformación social a favor del pueblo.

La crisis económica en Brasil empezó a dar señales también en 2011. De allá acá el que prima es la estagnación o el crecimiento lento y pequeño. No tuvimos recesión ni depresión. En este sentido Brasil no tiene un cuadro análogo al europeo, donde la caída de la producción, de la inversión y del empleo provocó un enorme cambio en las relaciones sociales, aumentó las contradicciones de clases y actúa en la subjetividad de conjunto. Aquí el proceso continúa más mediado. Sectores de la aristocracia obrera aún ganando, los programas sociales y el crédito mayor actuando para evitar grandes explosiones de descontento popular y una clase trabajadora sin alternativa política, aunque con congelación en términos sqalariales no está victimada del desempleo tan elevado ni por un aumento de precios tan pesado como en otras crisis económicas. Es que la estagnación todavía no se transformó en recesión y el ajuste aún es menor de lo que lo que está por venir. Pero la tendencia ya es de estagnación.

El escenario marcado por crecimiento, progreso y la subjetividad de que todo va bien o de que irá a mejorar ya es cosa del pasado. Hay estagnación de la industria y no pasa del 2,2% previsión del Banco de Desarrollo para el crecimiento del PIB de 2014. El alta de los precios empieza a incidir en las grandes metrópolis. El reajuste en el precio del IPTU (Impuesto inmobiliario) y la especulación inmobiliaria van a llevar los precios de los alquileres para arriba. No sabemos aún cual es el peso de la inflación. Pero sabemos que la burguesía presiona y presionará, cualquiera que sea el gobierno burgués electo en el 2015 para gerenciar sus intereses con la intensificación del ajuste, esto es, congelamiento salarial y desempleo.

Las repercusiones de la situación mundial, por tanto, están incidiendo fuertemente en Brasil desde 2011. Y junio dejó eso más claro del que nunca. Sin la revolución árabe y la ola de indignados que recorrió varios países, nuestra historia sería otra. El levante juvenil y popular fue influenciado directamente por el proceso mundial, comenzando por la primavera árabe, seguida por las plazas de España. Y la situación mundial continuará incidiendo. Después de junio acabó la estabilidad en la economía y en el régimen político por un período indeterminado, pero ciertamente largo. Además, después de diez años de gobierno del PT, se destrabó la lucha social.

Nuestra previsión -bastante obvia- de que después de junio tendríamos una multiplicación de los conflictos fragmentados fue confirmada. Luego enseguida de Junio, vivimos varios procesos importantes: el fuerte día de luchas del 11 de julio, ocupaciones de terrenos para vivienda en la Zona Sur de SP y ocupaciones de carreteras Brasil afuera, huelgas de maestros en varios estados – la más fuerte de ellas fue la huelga de los maestros del municipio de Rio, además de huelgas estudiantiles y movilizaciones como en la USP y UNICAMP (universidad de Campinas) en fin, protestas de todo el tipo, en una clara demostración de un salto en la conciencia del movimiento de masas en la defensa de la idea de que movilizarse es posible. Una nueva generación de activistas también en los locales de trabajo está se forjando. Varias agrupaciones antiburocráticas se están formando, con desplazamientos de sectores sindicales.

Del punto de vista programático junio colocó en el orden del día la recuperación de los servicios públicos – bajo a consigna de “Educación y salud calidad Fifa” – vueltos a los intereses de la población más pobre. El apoyo popular al método de movilización llegó a índices históricos. Los gobiernos de turno, al contrario, tuvieron su popularidad reducida en todas las encuestas.

Además de las demandas económicas y sociales seguirá teniendo importancia en este período el tema democrático. La burguesía en su tentativa de recomponer fuerzas juega para ampliar y sofisticar sus mecanismos de represión. Mientras, como elemento nuevo de la situación, una conquista objetiva de Junio, es el nuevo nivel de la lucha contra la violencia policial en las comunidades pobres y en la periferia. El caso Amarildo (joven desaparecido en la favela de la Rociña en Rio de Janeiro) es el más conocido e importante, pero ya no es el único. La rebelión del barrio Jacana, contra la muerte del joven Douglas fue la expresión más clara de que hay un aprendizaje popular delante de junio y del caso Amarildo, un levantamiento contra la impunidad latente. Todo el tema de la lucha democrática, sobretodo a de carácter popular debe ser encarada como prioritaria.

Las conquistas de Junio alteraron la correlación de fuerzas. Sin embargo, Nuevos Junios no serán de la misma forma. La política tiende a ser más violenta. En nuevos junios el nivel de violencia y de enfrentamiento será mayor. Por eso su eclosión no será tan fácil, ni inmediata. El tiempo es impredecible, pero el cierto es que las contradicciones tendrán que acumularse bien más para que veamos un levante con la misma fuerza numérica. La represión a los movimientos populares que hemos visto – vide Jacana en São Paulo – es apenas una pequeña prueba de eso, a saber, que el Estado burgués será más represivo.

Esta dinámica inevitable de confrontaciones en el proceso de desarrollo de las contradicciones de clase y el aumento de la conciencia popular en esta lucha así como tiene su expresión autentica y positiva en las protestas populares tiene su expresión distorsionada en las tácticas de los black bloc. Su utilidad para que la burguesía reduzca los riesgos de acciones de masas salta a las vista. Tenemos ejemplos de movilizaciones populares que simplemente no ocurrieron porque el pueblo no quería mezclarse con los black blocks. Este descuelgue de un sector de la vanguardia que surgió en junio ha conspirado contra la posibilidad de acciones más masivas. Es claro que los jóvenes que adoptan esta táctica intuyen algo cierto: la reacción represiva del estado no puede quedarse sin respuesta y la violencia de sus acciones es la respuesta que escogen. Su método individualista, esto es, su propuesta de acción radical individual o apenas de pequeños grupos provoca, sin embargo, el alejamiento del pueblo. Es claro que el surgimiento de tales grupos es producto de la falta de alternativa política de izquierda con peso de masas. Por increíble que parezca una parte de estos jóvenes acaba recibiendo la influencia de la ideología burguesa al decidir su forma de adherir a la política. Es igualmente claro que tal recepción es totalmente distorsionada e inconsciente porque la intención de los jóvenes es opuesta a lo orden burgués. Ocurre que la ideología de que el individuo puede todo, el desaire por la acción colectiva, ideología que la burguesía inculca todos los días, encuentra aquí su expresión por la extrema-izquierda. Por éstas y otras el marxismo siempre consideró el anarquismo una corriente pequeño burguesa. Si la izquierda fuese fuerte y autentica, esta voluntad de cambio podería canalizarse para la organización. Pero lo que tenemos es la historia reciente de una izquierda que se pasó para el lado del orden burgués. El papel del PT en ésta desorganización es evidente.

Cuando cientos de millares gritaban “sin partido” en las manifestaciones de junio, correctamente percibimos qué tal fenómeno era progresista. Pero por qué era ¿progresista? Porque no querían, después de la experiencia del PT, ser engañados por supuestos proyectos colectivos. Nuestra política no podría ser otra sino la defensa de la auto-organización democrática del movimiento de masas, de que las masas deberían confiar en sus propias fuerzas y organizarse para luchar colectivamente. Pero la burguesía y la Red Globo vendo el mismo fenómeno incentivaron el slogan “sin partido”. A Globo como principal partido de la burguesía incentivó no con temor al PT, ya que sabían que el PT no dirigía el movimiento, que era, además, en gran parte contra el PT. Lo “sin partido” de la TV Globo si era para desestimular la idea de acción colectiva organizada y bloquear el camino del PSOL y del PSTU. Éste “sin partido” sí era y es reaccionario. Con las grandes masas fuera de las manifestaciones, pequeños grupos anarquistas se creen los herederos de esta bandera. Se creen herederos de

junio. Y de hecho también lo son y por eso se fortalecieron y continuarán existiendo mientras las tendencias de junio se mantengan vivas. Herederos, sin embargo, de lo que junio tuvo de más débil: la falta de organización y de un proyecto. La bandera “sin partido” erguida por las masas puede ser – apenas puede ser el primer paso por la negativa, de la construcción de su propia organización independiente. Sin las masas,  lo “sin partido” es apenas la ideología reaccionaria de la TV Globo o la violencia individualista de los anarquistas. Sin masas lo que podemos es acumular fuerzas. No hay asalto a los cielos posible. Cuando las masas están en escena el peso del individualismo cae drásticamente. Y éste es el desafío que está puesto y el centro de nuestro esfuerzo, de nuestro programa, política, estrategia y táctica.

Las consecuencias de las acciones violentas de pequeños grupos ha sido la mejor garantía, junto a con represión (claramente lo más importante), para impedir que haya un nuevo levante cuando la copa del Mundo. Como la dinámica es que tales grupos de vanguardia no se dispersen y que sus acciones alejan el pueblo, la tendencia, durante la copa, es que tendremos conflictos pero no con el peso de masas como vimos. Las masas necesitarán más tiempo para entrar en escena con la misma fuerza de junio. Creemos, además, que la consigna “No va a tener copa” que algunos sectores levantan es equivocada porque no tiene realismo, o sea, no mide la correlación de fuerzas y apuesta todo en un desenlace que tiende a ser más favorable para la clase dominante si es en el momento en el que la clase dominante esté toda lista, sin sorpresas, sin adhesión total de las parcelas más conscientes del pueblo. Con este centro podemos ver una separación grande entre la vanguardia que se amplió y el movimiento de masas, mientras la tarea central estratégica es de traer nuevamente las masas para el centro de la escena política, exactamente como ocurrió en junio.

Para este objetivo estratégico uno de los grandes desafíos seguirá siendo impulsar las movilizaciones y buscar que ellas tengan participación activa de sectores del pueblo, no  restringiéndose a actos de vanguardia. Nuestra política de movilizar las estructuras permitió, por ejemplo, el empuje de la huelga de los estudiantes de la USP (Universidad de Sao Paulo) en el segundo semestre, tratando de desarrollar la movilización de masas de modo organizado. En el año de la Copa, por tanto, hemos que hacer las movilizaciones que cuestionen la lógica de los megaeventos pero no apostar que ésta será la batalla determinante. Lo decisivo serán las luchas por las reivindicaciones concretas, siempre manteniendo la defensa de la salud y de la educación calidad Fifa. Tenemos que apostar también en las huelgas de sindicatos, la unificaciones de luchas salariales, el incentivo a las protestas populares, allende continuar con la movilización en las escuelas y universidades. En estas protestas y luchas a acción defensiva del movimiento de masas es legítima y necesaria. Para contestar a la represión policial, siempre que sea posible, la respuesta violenta de las manifestaciones se justifica. Pero la autodefensa, organizada, con el objetivo de derrotar la represión, y no a acción individual gratuita, provocativa, que apenas aleja el pueblo de la movilización.

En la tesis que el MES presenta al Congreso del PSOL desarrollamos los aspectos fundamentales del programa que está colocado para responder a esta nueva situación y nuestra propuesta política para que el PSOL avance y se convierta en una alternativa de peso ante las masas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *