Filipinas: ¡Dejar al Pueblo Vivir!

¡Dejar al Pueblo vivir! ¡Salvar vidas, redistribuir alimentos, detener el saqueo económico y la destrucción del medio ambiente! ¡Justicia Climática Ya!

12 de Noviembre de 2013

Los filipinos han sufrido el efecto devastador del que haya sido posiblemente el mayor tifón que haya azotado el país. El número de muertos aumenta rápidamente. Hay una enorme devastación.

Muchos están tratando de ponerse en contacto con sus familiares, amigos y compañeros, pero los sistemas de comunicación no funcionan en las zonas más afectadas. ¿Cómo debemos , como activistas y socialistas, hacer frente a la crisis?

En primer lugar, tenemos que apoyar y tomar todas las medidas necesarias para proteger a la gente. Esto significa todas las medidas que llevan a la gente un alivio inmediato.

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En la ciudad de Tacloban, la más afectada por el tifón, en el sudeste de Visayas, la gente ya está aprovisionandose de los alimentos y suministros de socorro que necesita de los centros comerciales. Los medios de comunicación lo presentan como un saqueo y la ruptura de la ley y el orden.

Pero nosotros decimos: dejar vivir a nuestro pueblo. No se trata de “saqueo “. La gente está cogiendo los alimentos, donde puede conseguirlos para sobrevivir. Si no hay un sistema de apoyo temprano y organizado por el gobierno, la gente no tiene más remedio que actuar por su cuenta y deben organizarse para hacerlo lo más eficazmente posible.

Incluso algunos propietarios de tiendas de comestibles entienden porqué es necesario. Según una noticia de un hombre que irrumpió en una tienda de alimentos: “El dueño nos dijo que podíamos tomar la comida fresca, pero no los alimentos secos Nuestra situación es desesperada. Hay muertos en nuestra familia, tenemos que salvar nuestras vidas. . . . El dinero no sirve para nada en esta situación”.

Siempre que sea posible, el PLM ayudará a la gente a organizarse para hacerse cargo del suministro de alimentos y artículos de primera necesidad que sean necesarios.

Luego está el tema de la respuesta del gobierno. Nuestra experiencia ha sido que siempre es demasiado lenta e inadecuada. Todos los esfuerzos se ven socavados por la corrupción. La denuncia del saqueo organizado por la elite política y los sectores de gobierno de los fondos de desarrollo o de los fondos de ayuda destinados a las personas, es testimonio de ello.

El país esta indignado y sacó a la calle a medio millón de personas en una gran demostración de protesta el 26 de agosto pasado. Un saqueador ha sido arrestado, pero el Presidente no ha respondido de manera decisiva para limpiar el sistema de corrupción.

Los fondos públicos saqueados por la élite deberían haber sido utilizados para financiar medidas preventivas, para apoyar a la gente a sobrellevar estos desastres: infraestructura, incluido el reforzamiento de los diques marítimos, redes y tendidos de comunicación, sistemas de alerta temprana, vivienda bien construidas y lugares públicos seguros que sustituyan a las chabolas y cabañas con hojas secas y cartón; sanidad y educación; equipo y personal de rescate rápido de emergencia… la lista es interminable.

Pero no, no ha sido así: la avaricia de las oligarquías se lo ha comido todo.

Lamentablemente, no tenemos ninguna razón para creer que el gobierno y el sistema van a proveer y satisfacer las necesidades de la gente tampoco esta vez. El interés propio de la élite política -y su control sobre el gobierno y un sistema diseñado para perpetuar sus intereses a través del saqueo de los bienes y recursos del pueblo-, hace que la totalidad de este tinglado sea inútil frente a un desastre de esta escala.

Luego están los “aliados” internacionales, como el gobierno de los Estados Unidos, que nos han enviado sus mejores deseos. Pero estos llamados “aliados” son también responsables de la situación a la que se enfrenta nuestro pueblo.

Los tifones son un fenómeno más de la crisis climática que enfrenta el mundo hoy. El súper tifón Haiyan (denominado Yolanda en Filipinas) ha sido uno de los ciclones tropicales más intensos al tocar tierra de los que se tenga noticia cuando golpeó las Filipinas el 7 de noviembre. El viento alcanzo una fuerza máxima constante al tocar tierra de 195 millas hora (313 kilómetros hora, con rachas que superaron los 220 ​​mph ( 354 kmh) .

Algunos meteorólogos incluso han afirmado que ha sido el ciclón tropical más fuerte que ha tocado tierra de la historia. La fuerza de Haiyan y la duración de su intensidad de categoría 5 han sido extraordinarios: la tormenta se mantuvo en el pico de intensidad de categoría 5, ¡48 horas seguidas! .

El continuo aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero es responsable de la crisis climática, y esas emisiones de gas son desproporcionadamente emitidas por los países ricos y desarrollados, los EE.UU., Europa y Australia. Durante siglos, los países ricos y desarrollados han contaminado y saqueado nuestras sociedades, emitiendo demasiados gases de efecto invernadero para satisfacer su afán de lucro. Han construido un sinnúmero de proyectos destructivos en todo el mundo como fábricas contaminantes, plantas eléctricas de carbón, centrales nucleares y mega represas. También han impulsado políticas que permiten que las compañías extractivas derrochen de manera irresponsable los minerales de la Tierra.

Siguen librando guerras que destruyen el medio ambiente y abastecen sus industrias de guerra para conseguir beneficios para sus empresas. Todo ello ha acelerado la devastación del sistema ecológico de la Tierra y provocado cambios sin precedentes en el clima del planeta.

Pero estos son los mismos países ricos cuya elite política ignora el cambio climático y la crisis climática. Australia ha elegido recientemente a un gobierno que niega la existencia del cambio climático y se ha negado a enviar incluso a un viceministro a la Conferencia sobre el Clima de Varsovia, en Polonia.

La cuestión de la justicia climática – que los países ricos se hagan responsables de financiar las medidas necesarias para frenar el cambio climático y de compensar a los países más pobres que están sufriendo las consecuencias del mismo – no es asumida ni siquiera de una manera simbólica.

De la misma forma en que los países ricos nos exigen el pago de la deuda, nosotros ahora les exigimos el pago de su “deuda climática”, la justicia climática y que adopten todas las medidas necesarias para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a la mayor brevedad.

Estos “amigos” ricos alaban nuestro coraje y capacidad de sufrimiento. Pero, como muchos han señalado, la entereza no consiste solo en sufrir con dignidad y una sonrisa. La resiliencia es también defenderse contraatacando.

La verdadera entereza consiste en organizarse, en contraatacar y tomar el asunto en nuestras propias manos para, desde los esfuerzos de socorro en el terreno hasta el gobierno nacional, desafiar y poner fin al sistema capitalista. Esa es la única manera de afrontar dignamente esta situación.

Makibaka , huwag matakot ! 
¡Lucha por la vida, no tengas miedo!

Partido Lakas ng Masas /
Partido de las Masas Trabajadoras (PLM)

(Traducido por La Aurora, organización marxista)

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