Con el pueblo griego y el ala izquierda de Syriza, seguimos diciendo NO a la austeridad. La votación del Parlamento es un ataque a la voluntad popular

grecia8Finalmente, el miércoles 15, el Parlamento griego votó por 229 votos contra 64 el acuerdo propuesto por el poder político y económico europeo y acordado con Tsipras y la mayoría del gobierno de Grecia. Lo votó en acuerdo con los partidos tradicionales y con el voto en contra de una importante porción de los diputados de la propia Syriza: 40 diputados de izquierda no acompañaron al gobierno. Esa votación a favor del plan de austeridad marca un antes y un después en la situación y es un retroceso para ese país. El paquete de medidas acordado incluye la suba de la edad jubilatoria, recortes salariales, mantiene planes de privatizaciones, recorta pensiones, pone nuevos impuestos al pueblo y compromete a Grecia a seguir pagando una deuda externa ilegítima e impagable.
Durante varios días los responsables de las negociaciones por parte del gobierno griego insistieron en que no había otra posibilidad, que no compartían el contenido pero que había que acordarlo. No es así. Lamentablemente la mayoría gubernamental de Syriza, comenzando por Tsipras, terminó cediendo en toda la línea ante el poder del capitalismo europeo. No es que no había otro camino, sino que hace meses se eligió un camino equivocado, que condujo a un resultado negativo, que en los hechos es una traición a la voluntad popular expresada en el NO el 5 de julio en el referéndum y a la que se había expresado en enero cuando millones pusieron a Syriza en el gobierno.
Ante las enormes presiones de Alemania y la Troika, la única posibilidad era apoyarse precisamente en la movilización popular expresada en los días previos al referéndum. La victoria del NO había mostrado una clara relación de fuerzas favorable para defender la independencia y dignidad del pueblo griego y desde ahí convocar a la solidaridad internacional contra la austeridad y el chantaje de la troika, solidaridad que ya se había hecho sentir en muchos países y podía extenderse. Lógicamente no era un camino fácil, pero era el correcto y el único que podía abrir una nueva situación en donde las necesidades populares fueran la prioridad.
En lugar de hacer esto, se capituló ante la presión internacional colocando a Grecia en una situación de dependencia y ajuste. Nada de esto había votado y reclamado el pueblo griego. Así lo expresó una declaración por mayoría del propio Comité Central de Syriza un día antes de la votación parlamentaria. Como bien dijo esa misma noche la presidenta del Parlamento y dirigente del ala izquierda de Syriza, Zoe Konstantopoulou: “El pueblo griego habló, dijo no a los ultimátum, a las extorsiones, a la propaganda, dijeron no a los memorándum. No tenemos derecho a interpretarlo como un no con condiciones. Todo lo incluido en este acuerdo ha sido votado en contra por la mayoría de la población y tenemos la obligación de defender esa posición, porque todo nuestro poder viene del pueblo griego”.
Desde el MST-Nueva Izquierda somos solidarios con la pelea que fue dando junto al pueblo griego el ala izquierda de Syriza, organizada en distintos sectores que integran la “Plataforma de Izquierda”. En especial reivindicamos a la juventud de Syriza, que antes y después del referéndum se jugaron con fuerza a movilizar contra la troika y los planes de austeridad avalados por su propio gobierno. También a otras organizaciones sociales y políticas de izquierda que levantaron en común con el ala izquierda de Syriza los comités por el NO previos al referéndum. Todos ellos, de una u otra forma, con aciertos y errores, intentaron que se cumpla la voluntad popular. Y si bien no pudieron frenar la votación del Parlamento, son la base esencial para las peleas concretas que se vienen contra su aplicación y por seguir construyendo una herramienta política anticapitalista y anti-austeridad en Grecia.
En el ala izquierda de Syriza es en quien radica la mayor responsabilidad política para los tiempos que se vienen. Si el sector gobernante de la coalición de izquierda radical abandonó su propio programa y objetivos, se transforma en una tarea imprescindible enfrentar ese rumbo y organizar políticamente a los miles y miles de trabajadores y jóvenes que se sienten defraudados, pero a la vez siguen creyendo en el camino anticapitalista y anti-austeridad por el cual fue electo el gobierno actual.
En este sentido, compartimos las palabras de Stathis Kouvelakis, dirigente de dicha ala izquierda cuando dice: “Está la Plataforma de Izquierda. El pueblo griego sabe, y los medios lo repiten constantemente, que para Tsipras, la principal piedra en el zapato es Lafazanis y la Plataforma de Izquierda. Podemos agregar a Zoe Konstantopoulou. Pienso que eso es lo que hemos ganado de esa situación. Tenemos una base desde la cual comenzar un nuevo ciclo, una fuerza que ha estado en el frente de esa batalla política y carga con esta experiencia sin precedentes. Todos entienden que si fracasamos, si no estamos a la altura de la situación, la izquierda se reducirá a ruinas luego de esto. Desde esta perspectiva, que es la perspectiva de la reconstrucción de la izquierda anticapitalista, sin pretender que somos la única fuerza que cumplirá un rol importante, reconocemos la magnitud de los desafíos, lo cual pone una responsabilidad muy grande sobre lo que hagamos aquí y ahora”.
También son correctas las declaraciones de otra corriente -DEA- que integra la Plataforma de Izquierda y plantea: “El pueblo del NO -esa fuerza popular masiva, la alianza de clase de las y los trabajadores, de los pobres y de la juventud que emergió en la batalla del referéndum- sigue ahí y nos muestra que la voluntad para luchar, así como la cólera que generan sus condiciones de vida, no sólo existe sino que ha aumentado en el seno de la sociedad. La dirección de esta lucha contra el nuevo memorándum puede recaer en nuevas manos. Esto significa que la lucha continuará con el mismo objetivo de siempre: abolir los memorándum y revertir la austeridad. También en Syriza, continúa existiendo la Syriza de izquierda y su alma radical. El gobierno y el ala moderada del partido consideran, con razón, que esta izquierda puede ser un obstáculo en la gestión y la puesta en marcha del nuevo memorándum y profieren amenazas en torno a medidas disciplinarias y de expulsión. Exigen disciplina en torno a las decisiones del partido. Ahora bien, para la izquierda, lo más importante es la disciplina en torno a su programa y a su estrategia política, que comporta la derogación de los memorándum, revertir la austeridad, renunciar al pago de la deuda y poner en pie las medidas básicas del programa de Tesalónica de Syriza. Es decir, una disciplina en torno a los principios y valores inviolables de la izquierda, así como una disciplina a las decisiones colectivas adoptadas en torno a esas dos cuestiones… Por último, pero no menos importante, también existe la izquierda que no está en Syriza, la de los movimientos sociales y la del voto NO. Cualesquiera que sean los errores cometidos y los desacuerdos que hayan podido existir entre nosotros, durante estos últimos años hemos estado juntos en la calle y en las luchas y hemos ganado la batalla del referéndum del 5 de julio. En este nuevo ciclo de luchas sociales y políticas, podemos y debemos trabajar codo con codo”.
De nuestra parte, creemos firmemente en la necesidad de conformar grandes coaliciones políticas de izquierda que se jueguen a disputar el poder real. En Grecia, las mejores y más avanzadas experiencias se han hecho en esta disputa política y dentro del proceso vivo de Syriza y no por fuera de él, como alienta equivocadamente un sector de la izquierda sectaria en nuestro país. El hecho cierto y lamentable de que un sector de Syriza no haya pasado la prueba no implica renunciar a la disputa por construir grandes alternativas de izquierda, ahora en otras condiciones. Por eso alentamos que del seno de esta experiencia política y social, y en unidad con quienes quieran, surjan nuevos reagrupamientos políticos amplios y de izquierda que permitan seguir batallando en Grecia y en el mundo por un camino anticapitalista. Nuestro compromiso es apoyar ese camino y al pueblo griego que en las calles, los próximos meses, seguirá dando pelea por sus derechos sociales contra el acuerdo votado en el Parlamento y contra su implementación.

Buenos Aires, 17 de julio de 2015
Dirección Nacional del MST-Nueva Izquierda

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